miércoles, 17 de febrero de 2016

EL DIPUTADO NO ES UNA MALA PERSONA

"El hombre justo no es aquel que no comete ninguna injusticia, si no el que pudiendo ser injusto no quiere serlo". 


Desde abril del 2015, las críticas a los políticos se han intensificado a tal extremo de convertirse en ataques. Tanto que algunos han tenido que abandonar sus cargos y otros se han quejado de Bullying político. Después del destape de la olla donde se cocinaban los jugosos beneficios que disfrutaban los trabajadores del Congreso, dichos ataques se direccionaron a los integrantes de este organismo, y por más que han hecho por desviar la atención, sigue estando de moda el ataque a los diputados.
Es por eso que, en este artículo, me he propuesto defenderlos.
Y es que el diputado no es una mala persona, por lo menos no peor que usted y que yo. La corrupción (la codicia, la envidia, el egoísmo, y otros males) es una enfermedad que nos afecta a todos.
Ellos –los pobrecitos- son sólo víctimas del sistema. Pues se les asigna la difícil tarea de administrar más de medio millón de quetzales al mes a cada uno, mientras que las funciones que competen a su cargo y para el cual los hemos elegido –o compraron su curul- son funciones que usted y yo podríamos hacer sin incurrir en mayores gastos; y por lo mismo ad honorem. Podríamos, por ejemplo, reunirnos una vez al mes; y en línea para que sea más barato.
Pero qué haríamos con ese medio millón? Si no es necesario trabajar mucho ni gastar mucho, no nos quedaría otra que recurrir al robo y al despilfarro. El transfuguismo y la reelección son solo producto de su lamentable situación.
Tócanos, pues, a los guatemaltecos de buen corazón salvar  a estos pobres hombres y mujeres de ese suplicio en que se encuentran. Tócanos exigir la pronta y drástica reducción al presupuesto del organismo legislativo. Es la única forma de evitar a ellos y a futuros diputados la penosa necesidad de buscar los exagerados privilegios para ellos y sus allegados.  Y cuando lo hayamos conseguido o paralelamente, si así lo desean, habrá que buscar a los desdichados de otros organismos para salvarlos.