miércoles, 6 de septiembre de 2017

¡¡¡VIVA GUATEMALA, CABRONES!!!



Ja ja ja ja. Es que así dicen los mexicanos.

Pero ya en serio. Este mes (septiembre) es el mes en el cual todos los que nacimos o crecimos dentro de estas fronteras y que, de alguna manera nos sentimos guatemaltecos nos llenamos de “fervor patrio” (lo que sea que esto signifique); y florece un sentimiento al que llamamos “amor por Guatemala”.

Pero, ¿qué es eso a lo que llamamos Guatemala?

Después de algún tiempo de observaciones, he llegado a la conclusión de que la mayoría de personas le llaman Guatemala a un componente de su propia personalidad, llámese nacionalidad o identidad. Pero no es algo que exista fuera de sí mismos. A no ser por aquellos símbolos que representan dicho componente, tales como una bandera, un ave, un instrumento musical, entre otros.

La razón por la que un mexicano no ama a Guatemala  es que ese componente no forma parte de su propia personalidad. Y viceversa. Pero lo que tenemos es en realidad un caso pandémico de egocentrismo.

Decimos que amamos nuestra identidad, pero en realidad cada uno tiene la suya propia, si nos enfocamos en aquello  que nos hace diferentes. Y si, por el contrario, nos enfocamos en lo que tenemos en común, nos daremos cuenta que nuestra identidad es la misma que la de todos los seres humanos del mundo.  

Si nos detenemos a reflexionar sobre el tema y  le llamásemos Guatemala a la gente que vive dentro de estas fronteras, nos daríamos cuenta que en realidad no la amamos. Muchos de los que dicen amar a Guatemala se expresan muy mal al referirse a los guatemaltecos. He visto a muchas personas profesarle amor a su país y, con la mano derecha levantada, jurarle lealtad a un pedazo de tela, mientras bloquean una calle impidiendo el paso de sus hermanos guatemaltecos.

A muchos de los que se enorgullecen de ser guatemaltecos, los he escuchado decir que se avergüenzan de vivir en este país.

Por eso no es raro que,  cuando uno de esos que pregonan el amor por su país llega al poder, se olvida de eso y comienza a llenarse los bolsillos y los de sus allegados. La razón es que no amaba a Guatemala, no sabía lo que ese nombre significa o tal vez es el nombre de algo que, simplemente, no existe.