Ja ja ja ja. Es que así dicen los mexicanos.
Pero ya en serio. Este mes (septiembre) es el mes en el cual
todos los que nacimos o crecimos dentro de estas fronteras y que, de alguna
manera nos sentimos guatemaltecos nos llenamos de “fervor patrio” (lo que sea
que esto signifique); y florece un sentimiento al que llamamos “amor por
Guatemala”.
Pero, ¿qué es eso a lo que llamamos Guatemala?
Después de algún tiempo de observaciones, he llegado a la
conclusión de que la mayoría de personas le llaman Guatemala a un componente de
su propia personalidad, llámese nacionalidad o identidad. Pero no es algo que
exista fuera de sí mismos. A no ser por aquellos símbolos que representan dicho
componente, tales como una bandera, un ave, un instrumento musical, entre
otros.
La razón por la que un mexicano no ama a Guatemala es que ese componente no forma parte de su
propia personalidad. Y viceversa. Pero lo que tenemos es en realidad un caso
pandémico de egocentrismo.
Decimos que amamos nuestra identidad, pero en realidad cada
uno tiene la suya propia, si nos enfocamos en aquello que nos hace diferentes. Y si, por el
contrario, nos enfocamos en lo que tenemos en común, nos daremos cuenta que
nuestra identidad es la misma que la de todos los seres humanos del mundo.
Si nos detenemos a reflexionar sobre el tema y le llamásemos Guatemala a la gente que vive
dentro de estas fronteras, nos daríamos cuenta que en realidad no la amamos.
Muchos de los que dicen amar a Guatemala se expresan muy mal al referirse a
los guatemaltecos. He visto a muchas personas profesarle amor a su país y, con
la mano derecha levantada, jurarle lealtad a un pedazo de tela, mientras
bloquean una calle impidiendo el paso de sus hermanos guatemaltecos.
A muchos de los que se enorgullecen de ser guatemaltecos,
los he escuchado decir que se avergüenzan de vivir en este país.
Por eso no es raro que, cuando uno de esos que pregonan el amor por su
país llega al poder, se olvida de eso y comienza a llenarse los bolsillos y los
de sus allegados. La razón es que no amaba a Guatemala, no sabía lo que ese
nombre significa o tal vez es el nombre de algo que, simplemente, no existe.
