"Todo el mundo quiere vivir a expensas del Estado. Olvidan que el Estado vive a expensas de todo el mundo."
Frédéric Bastiat
Muchos modelos de gobierno han sido ensayados a través de la historia en todo el mundo. Se habla de monarquías, oligarquías, dictaduras, socialismo, comunismo; y, en nuestro país hemos llegado a lo máximo en materia política: la alabada democracia. Un poco tergiversado el concepto pero democracia al fin.
Y es que no es lo mismo seleccionar dentro de varios aspirantes al gobierno a quienes decida la mayoría a que todos tengamos que vivir como los gobernantes o la mayoría lo dicte, pues en este caso se convertiría precisamente en eso: una dictadura de las mayorías.
Otro concepto que también ha sido malinterpretado es el que corresponde al capitalismo. Es por eso que me he propuesto en este artículo hacer algunas aclaraciones al respecto.
Comenzaré por recurrir al diccionario de la Real Academia Española, que define el capitalismo como el sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y en la libertad de mercado.
Nótese que no es, como muchos creen, un sistema político en el cual el gobierno otorgue privilegios y prebendas a los más acaudalados. Ese sistema de gobierno que conocemos en los países que suponemos capitalistas, nada tienen que ver con esta filosofía.
Tampoco es un sistema que promueva la voracidad por el dinero, como otros creen. De ninguna manera. Al tratarse de un sistema económico, y no un sistema político, cada individuo es libre de procurar su desarrollo económico como quiera. El que quiera ser rico luchará pos serlo; y quien quiera ser pobre tendrá la libertad de hacerlo. Esto, sin buscar los privilegios del Estado y respetando la propiedad privada. Cuando apelamos a la intervención del Estado a nuestro favor para enriquecernos, abandonamos el capitalismo y caemos en lo que se conoce como neoliberalismo.
Por mi parte diré que todos los medios son medios de producción, por lo que me referiré solamente a la propiedad privada. En este sentido, diré que nunca ha existido en el mundo un gobierno capitalista, pues todo gobierno requiere recursos que no produce, por lo que se ve en la necesidad de expoliar, por la fuerza, parte de la propiedad de los gobernados. Lo que conocemos como impuestos.
De tal manera que el único gobierno capitalista posible sería un gobierno ad honorem que cumpla sus funciones con contribuciones voluntarias. Esto no es una utopía. En muchos lugares se están llevando a cabo tareas de vigilancia, trabajos de infraestructura y apoyo a los necesitados por organizaciones voluntarias, muchas veces integradas por los mismos vecinos.
Los detractores del capitalismo en realidad no lo conocen; y se oponen a sistemas que privilegian a unos cuantos acaudalados. En su lugar proponen un sistema que otorgue privilegios a los pobres y “desvalidos”, Pero dichos privilegios obligatoriamente tendrían que pagarlo otros; y en tal caso tampoco se respetaría la propiedad. Esta última es la institución que la humanidad inventó para convivir en paz.
Los conflictos en el mundo se dan cuando no se respeta la propiedad. De tal manera que el tan odiado capitalismo es, en realidad, un sistema que promueve la paz.
