viernes, 29 de abril de 2016

LA GRAN CONTRADICCIÓN


"Cuando la ley y la moral se encuentran en contradicción, el ciudadano se encuentra en la cruel disyuntiva de perder la noción de lo moral o de perder el respeto a la ley, dos desgracias tan grandes una como la otra y entre las cuales es difícil elegir" 
                                                                   Frédéric Bastiat

La felicidad, a pesar de ser lo que se persigue en cada acción humana, se parece a veces a un animal escurridizo, al cual llegamos a atrapar pero pronto se nos escapa de las manos. ¿A qué se debe esto?
Una de las razones la constituye el hecho de que no la saboreamos, realizamos una acción que nos produce cierta satisfacción, pero estamos pensando en nuestras acciones siguientes y en la felicidad que éstas nos provocarán, o en las anteriores. Como lo que pasa cuando desayunamos y estamos pensado en nuestro próximo recorrido para llegar al trabajo.
Otra razón es que muchas de nuestras acciones producen una felicidad inmediata pero hay que pagar un alto precio en el futuro. 
Pero una de las cosas que más interfieren con la felicidad es la contradicción. Por supuesto, es muy difícil alcanzar la felicidad si vivimos de acuerdo con paradigmas que se contradicen.
Muchas veces hemos "aprendido" que no es bueno ser conformista, sin embargo, también nos han "enseñado" que es malo ser ambicioso.
Muchos defensores de los derechos de los animales comen carne de los mismos.
Muchos artistas regalan su arte pero se quejan de la falta de apoyo económico.
Muchos están en contra del progreso pero no cesan en utilizar los frutos de éste. Como es el caso de la minería, las hidroeléctricas y el desarrollo tecnológico.
Abundan aquellos que culpan a los ricos de la pobreza, pero son o quieren ser ricos.
"No es posible que haya gente muriendo de hambre mientras otros tienen cosas que no necesitan" publican algunos desde sus iphone.
"Los políticos lo único que hacen es robar" arguyen muchos que aspiran al poder político.
Pero una de las mayores contradicciones está relacionada con el Estado y el derecho de propiedad. Ambas son instituciones que han sido aceptadas por la sociedad, por lo que podrían considerarse como legítimas. El problema es que se contradicen mutuamente. El Estado ha sido concebido como el defensor de dicho derecho, pero no puede existir sin expoliar (en términos de Bastiat) la propiedad de sus habitantes. Y no conforme con esto, el Estado atenta contra la vida y la libertad del individuo. Este antagonismo ha provocado grandes conflictos y calamidades en todo el mundo a través de la historia.
Nótese que que no estoy calificando a una institución de buena y a la otra de mala. Solo digo que tarde o temprano tendremos que renunciar a una de las dos.

miércoles, 20 de abril de 2016

JUSTICIA, CRIMEN Y CASTIGO.

"En numerosas regiones de la América colonial, demasiado pobres para permitirse el dudoso lujo de la cárcel, los tribunales condenaban a los ladrones a trabajos forzados en beneficio de sus víctimas, hasta que redimían su deuda" Murray N. Rothbard.

El diccionario de la Real Academia Española define la justicia como el principio moral que lleva a dar a cada quien lo que corresponde. Pero, ¿quién es capaz de determinar qué corresponde a cada uno? En el liberalismo se consideran derechos naturales: la vida, la libertad y la propiedad. Murray Rothbard resume éstos en uno solo: el derecho de propiedad. 

Hasta aquí vamos “bien”. Las cosas se complican cuando se dan violaciones a estos derechos naturales de un individuo por parte de otro. ¿Cómo determinar lo que corresponde tanto a la víctima como al agresor? Desde tiempos remotos, las sociedades han dejado esta decisión en manos de los gobernantes, aunque sabemos que estos no son los hombres más sabios del mundo. Y es que para llegar a una conclusión sobre este problema se necesitaría mucha sabiduría.

En algunas sociedades antiguas se acudía al principio de retribución o indemnización a la víctima. Esta indemnización era, por supuesto, pagada por el agresor. De esta forma ambos recibían lo que “les correspondía”. Este principio se fue deformando en la medida que los Estados fueron ampliando su esfera de acción Hasta llegar a lo que conocemos hoy: Una “justicia” en la cual el agresor, si se da el caso, es recluido en una cárcel en la cual todos los tributarios, incluyendo a la víctima, tenemos que mantenerlo. El delincuente en cuestión puede quedar en libertad pagando una suma al Estado. Dicha suma puede ser mayor o menor a la que corresponde según la agresión, pero de ninguna manera llegará a manos de la víctima. 

Es por eso que las personas han perdido la confianza en la “justicia” del Estado y han decidido hacerla “por su propia mano”. En este tipo de sociedades existe una mayor certeza del castigo, lo cual disuade a las personas de cometer agresiones a los derechos de terceros. El problema en este caso es que no existe el mínimo análisis sobre la proporcionalidad del castigo que corresponde según la agresión; y de esta forma se incurre en castigos demasiados severos que tampoco van encaminados al resarcimiento de la víctima. A veces se ha condenado a muerte a personas inocentes.

Entre los creyentes de las palabras del evangelio provoca un gran dilema el tema de la justicia, pues por un lado sentimos la necesidad del castigo y que, sin éste, las cosas nunca van a cambiar; y por otro lado sentimos la necesidad del perdón, como nos enseñó el Maestro. Nos es muy difícil abandonar nuestros rencores contra aquellos que hacen el mal y confiar en la justicia divina.

Se puede deducir de lo anteriormente expuesto que existen tres maneras de administrar la justicia: La justicia del Estado, La justicia por cuenta propia, y la justicia divina. Y de las tres, la primera es la más imperfecta.

martes, 5 de abril de 2016

GUATEMALA "DESPERTÓ"



Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.
                                  Morfeo


Los acontecimientos políticos ocurridos en Guatemala durante el 2015. La caída de sus más poderosos mandatarios, la derrota electoral de los partidos que más dinero invirtieron en campaña y que más delitos cometieron, dieron a los guatemaltecos una luz de esperanza. Creímos que el cambio tan anhelado estaba cerca, no porque las autoridades elegidas hayan sido las correctas, sino porque los ciudadanos comenzaríamos a actuar de forma más consciente y seguramente estaríamos allí para evitar que los gobernantes abusen del poder. “Guatemala despertó” fue la frase con la cual describimos el nuevo pensamiento de los guatemaltecos.

No obstante, actualmente podemos ver cómo las autoridades nos siguen dando atol con el dedo. Estupefactos vemos los guatemaltecos cómo los gobernantes manipulan la legislación a su conveniencia, sin que los gobernados acertemos en oponer una resistencia efectiva a dichos abusos. Prueba de ello es la reforma a la ley electoral y de partidos políticos con la cual los miembros del congreso están haciendo un festín sin que en las redes sociales se dejen ver, hasta el momento, mayores manifestaciones en contra.

Pero ese no es el mayor de los problemas. El gran error es creer que los malos son quienes tienen el poder actualmente; y no darnos cuenta que el problema es el poder mismo. “Pero el poder, como decía Jacobo Burckhardt, es malo per se, ejérzalo quien lo ejerza. Corrompe a quien lo maneja, induciendo al abuso". Mises (1927).

Mientras no comprendamos esto. Seguiremos creyendo que los cambios pueden ser logrados por el estado si éste está conformado por intelectuales, campesinos, religiosos, ateos, indígenas, ladinos, capitalistas, socialistas, mujeres, hombres o cualquier otro grupo al que pertenezcamos. 

Mientras no comprendamos la naturaleza del poder, tampoco entenderemos la naturaleza del Estado. No veremos que éste es el principal violador de los derechos más sagrados de las personas. 

A este nivel de inconsciencia se debe que se vean por doquier miles de personas buscando pertenecer a este ente coactivo, buscando el poder para intervenir en la vida de los demás por la fuerza que la ley les confiere.

Por otro lado vemos a quienes quieren ser gobernados, personas que les gusta la interferencia del estado en nuestras vidas pues creen que sin ella estaríamos perdidos. Y piden más gobierno para solucionar los problemas económicos, ambientales, de seguridad, se salud, y hasta de los perros callejeros, sin darse cuenta que ya existen entidades para estos problemas y que la medicina nos sale más cara que la enfermedad.

Mientras no nos demos cuenta que:

El Estado es que más viola nuestros derechos.

El estado no produce; y que cualquier cosa que demandemos de él, tiene que quitárselo a otros y a nosotros mismos.

El estado es el peor administrador.

El Estado no tiene ni la necesidad ni la voluntad ni la capacidad de solucionar los problemas.

Mientras sigamos deseando el poder, ya sea en manos de otros o de nosotros mismos, seguiremos dormidos y Guatemala no despertará.