Hace algunos días lancé en una página de facebook la
pregunta sobre el significado de la expresión "voto consciente". La
respuesta que más me gustó fue la que se refería a no vender nuestro voto. Sin
embargo, creo que la mejor respuesta nos la dio
Sócrates hace unos milenios cuando dijo: "Yo solo sé que no sé
nada..." No quiero parecer soberbio, así que me reservo lo que sigue de
dicha cita.
Y es que de lo único que podemos estar conscientes es de
nuestra inconsciencia, pues, aún si nos diéramos a la tarea de leer, uno por
uno, todos los planes de gobierno, dicha tarea resultaría, por mucho, más
tediosa que leer este artículo; y, arriesgándome a sacrificar esa modestia que
quiero aparentar, más inútil, debido a la retahíla de incoherencias que nos
encontraríamos.
Otro aspecto que debemos considerar es que de las miles de
personas que llegarán al cualquiera de los tres poderes, el pueblo sólo elige a dos:
Presidente y Alcalde. El resto es nombrado. Y, aunque pudiéramos votar por
ellos, tendríamos que hacer un exhaustivo trabajo de investigación de cada uno,
en lugar de dejarnos convencer por el montón de mentiras que dicen sobre sí
mismos.
Así es que este domingo 6 de septiembre de 2015 (para que
quede constancia), acudamos a las urnas a votar por el que más duro ataca a
este sistema convertido en un mercado de privilegios o por el que sin mucha
inversión se llegado a convertir en el principal contendiente de los que nos
parecen "los peores"; o por el más pajero, por la más bonita o por la
mas fea, si les parece. Pero, por favor, no me hable de "voto
consciente".

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