"Cuando la ley y la moral se encuentran en contradicción, el ciudadano se encuentra en la cruel disyuntiva de perder la noción de lo moral o de perder el respeto a la ley, dos desgracias tan grandes una como la otra y entre las cuales es difícil elegir"
Frédéric Bastiat
La felicidad, a pesar de ser lo que se persigue en cada acción humana, se parece a veces a un animal escurridizo, al cual llegamos a atrapar pero pronto se nos escapa de las manos. ¿A qué se debe esto?
Una de las razones la constituye el hecho de que no la saboreamos, realizamos una acción que nos produce cierta satisfacción, pero estamos pensando en nuestras acciones siguientes y en la felicidad que éstas nos provocarán, o en las anteriores. Como lo que pasa cuando desayunamos y estamos pensado en nuestro próximo recorrido para llegar al trabajo.
Otra razón es que muchas de nuestras acciones producen una felicidad inmediata pero hay que pagar un alto precio en el futuro.
Pero una de las cosas que más interfieren con la felicidad es la contradicción. Por supuesto, es muy difícil alcanzar la felicidad si vivimos de acuerdo con paradigmas que se contradicen.
Muchas veces hemos "aprendido" que no es bueno ser conformista, sin embargo, también nos han "enseñado" que es malo ser ambicioso.
Muchos defensores de los derechos de los animales comen carne de los mismos.
Muchos artistas regalan su arte pero se quejan de la falta de apoyo económico.
Muchos están en contra del progreso pero no cesan en utilizar los frutos de éste. Como es el caso de la minería, las hidroeléctricas y el desarrollo tecnológico.
Abundan aquellos que culpan a los ricos de la pobreza, pero son o quieren ser ricos.
"No es posible que haya gente muriendo de hambre mientras otros tienen cosas que no necesitan" publican algunos desde sus iphone.
"Los políticos lo único que hacen es robar" arguyen muchos que aspiran al poder político.
Pero una de las mayores contradicciones está relacionada con el Estado y el derecho de propiedad. Ambas son instituciones que han sido aceptadas por la sociedad, por lo que podrían considerarse como legítimas. El problema es que se contradicen mutuamente. El Estado ha sido concebido como el defensor de dicho derecho, pero no puede existir sin expoliar (en términos de Bastiat) la propiedad de sus habitantes. Y no conforme con esto, el Estado atenta contra la vida y la libertad del individuo. Este antagonismo ha provocado grandes conflictos y calamidades en todo el mundo a través de la historia.
Nótese que que no estoy calificando a una institución de buena y a la otra de mala. Solo digo que tarde o temprano tendremos que renunciar a una de las dos.

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