Y muchos están tan habituados, dependen tan absolutamente del sistema, que lucharían para protegerlo.
Morfeo
Los acontecimientos políticos ocurridos en Guatemala durante el 2015. La caída de sus más poderosos mandatarios, la derrota electoral de los partidos que más dinero invirtieron en campaña y que más delitos cometieron, dieron a los guatemaltecos una luz de esperanza. Creímos que el cambio tan anhelado estaba cerca, no porque las autoridades elegidas hayan sido las correctas, sino porque los ciudadanos comenzaríamos a actuar de forma más consciente y seguramente estaríamos allí para evitar que los gobernantes abusen del poder. “Guatemala despertó” fue la frase con la cual describimos el nuevo pensamiento de los guatemaltecos.
No obstante, actualmente podemos ver cómo las autoridades nos siguen dando atol con el dedo. Estupefactos vemos los guatemaltecos cómo los gobernantes manipulan la legislación a su conveniencia, sin que los gobernados acertemos en oponer una resistencia efectiva a dichos abusos. Prueba de ello es la reforma a la ley electoral y de partidos políticos con la cual los miembros del congreso están haciendo un festín sin que en las redes sociales se dejen ver, hasta el momento, mayores manifestaciones en contra.
Pero ese no es el mayor de los problemas. El gran error es creer que los malos son quienes tienen el poder actualmente; y no darnos cuenta que el problema es el poder mismo. “Pero el poder, como decía Jacobo Burckhardt, es malo per se, ejérzalo quien lo ejerza. Corrompe a quien lo maneja, induciendo al abuso". Mises (1927).
Mientras no comprendamos esto. Seguiremos creyendo que los cambios pueden ser logrados por el estado si éste está conformado por intelectuales, campesinos, religiosos, ateos, indígenas, ladinos, capitalistas, socialistas, mujeres, hombres o cualquier otro grupo al que pertenezcamos.
Mientras no comprendamos la naturaleza del poder, tampoco entenderemos la naturaleza del Estado. No veremos que éste es el principal violador de los derechos más sagrados de las personas.
A este nivel de inconsciencia se debe que se vean por doquier miles de personas buscando pertenecer a este ente coactivo, buscando el poder para intervenir en la vida de los demás por la fuerza que la ley les confiere.
Por otro lado vemos a quienes quieren ser gobernados, personas que les gusta la interferencia del estado en nuestras vidas pues creen que sin ella estaríamos perdidos. Y piden más gobierno para solucionar los problemas económicos, ambientales, de seguridad, se salud, y hasta de los perros callejeros, sin darse cuenta que ya existen entidades para estos problemas y que la medicina nos sale más cara que la enfermedad.
Mientras no nos demos cuenta que:
El Estado es que más viola nuestros derechos.
El estado no produce; y que cualquier cosa que demandemos de él, tiene que quitárselo a otros y a nosotros mismos.
El estado es el peor administrador.
El Estado no tiene ni la necesidad ni la voluntad ni la capacidad de solucionar los problemas.
Mientras sigamos deseando el poder, ya sea en manos de otros o de nosotros mismos, seguiremos dormidos y Guatemala no despertará.

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